Eso dice el titulo de una de las canciones de "Faltan Lunas" de la mexicana Fey y me identifico bastante con dichas palabras.
Mis nervios, mi ansiedad, mi angustia, no me dejan en paz!!! Paso un fin de semana tranquilo, sin contratiempos... Intento descansar lo suficiente como para tener una recuperación instantantea y milagrosa - soy de los pocos que aún cree en los milagros -. ¿Lo consigo?.
A medias. Momentos buenos, de subidilla anímica, en los que todo parece más claro y positivo, conmbinados con momentos oscuros donde quiero desaparecer por una buena temporada de algunas cosas - o gentes - de mi entorno que me crispan bastante, la verdad.
Y es que a veces me pregunto ¿como puede una pastillita solucionar los males? ¿Como puede un diminuto fármaco tener el poder suficiente de controlar mi metro noventa de nerviosismo?.
Semana pasada agridulce, marcada por una crisis fuerte que dura desde el martes por la tarde hasta el viernes por la tarde. 96 horas de infarto, en las que cada minuto es una batalla que hay que luchar contra mí mismo. Nada me distrae, nada me gusta, nada me reconforta.
Semana de lluvias. Afortunadamente, este año no estamos teniendo primavera. Lo siento por todos, pero, para mí, ¡UPA!. No soporto los típicos calurones de abril-mayo con las ventiscas de polen, las flores que emergen en los campos - emergiendo con ellas las alergias para mí -, etc, etc... Prefiero la lluvia, el frio, el efecto de una buena tarde de conversación familiar, o de juego de mesa, a un achicharrado y - en la mayoría de los casos, obligado también - paseo por las ardientes calles del barrio viendo los mismos lugares, las mismas gentes, las mismas historias de todos los días....
Semana también de movidones. Se monta una gorda sin saber porqué. Luego, el que se queda mal - y queda mal ante los demás - soy yo. ¡Que incomprensible es el mundo, y mucho más los amigos, y ni te cuento las amigas!!!!!!!!.
Semana de frustración. Celebración anulada y dudas que surgen. ¿Es verdad las razones dadas para su cancelación o son estrategias - que, por otra parte, quizás yo también empleara si quisiera decir "no" a un amigo salvaguardando mi espalda - para esquivar la invitación?. Sea como sea, la semana acaba, igual que un encefalograma médico con subidas y bajadas, con una extraña sensación de desconcierto.
Fin de semana. El tiempo mejora, muy ligeramente, pero mejora. Yo también. Las horas son un desfile de sensaciones, de reacciones, cuanto menos, desconcertantes. No entiendo que ocurre, no entiendo mi cuerpo; resumiendo : NO ME ENTIENDO.
Comienzo de semana. Visita médica. Desconcierto, pero, al mismo tiempo, parte de lo esperado. Reducción de medicación, inicio - hace casi quince días ya - de un nuevo tratamiento. Segun todos, funciona. Según yo, para nada. ¿Quien tiene razón?. El tiempo lo dirá.
Para concluir, un poco de distracción: el videoclip de la canción citada anteriormente de Fey.